La inducción miofascial trabaja sobre el tejido conectivo con presiones sostenidas y de baja intensidad para devolver movilidad a zonas restringidas. En AlcoFisio (Alcobendas) la integramos con terapia manual y ejercicio cuando la valoración indica que la fascia participa en el dolor o en la limitación del movimiento.
La inducción miofascial es una técnica manual que libera las tensiones y restricciones de las fascias — ese tejido conectivo que envuelve músculos, vísceras y órganos. Aplicamos presión sostenida y suave que provoca la elongación del tejido, mejora el movimiento de la fascia y libera puntos de tensión crónica.
Para qué sirve la inducción miofascial
- Dolor crónico de cuello, espalda o lumbar que no mejora solo con terapia manual
- Cicatrices adherentes tras una cirugía que limitan el movimiento
- Sobrecargas musculares deportivas recurrentes
- Cefaleas tensionales y migrañas miofasciales
- Rigidez postural y sensación de tensión general
- Problemas digestivos funcionales por tensiones del diafragma
- Recuperación post-traumática con fibrosis
Cómo lo trabajamos en AlcoFisio
Combinamos la inducción miofascial con osteopatía, punción seca y ejercicio terapéutico según tu caso. Es especialmente útil en dolores crónicos que llevan meses sin avanzar con tratamientos más superficiales.
En Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y La Moraleja
Clínica en C. de la Marquesa Viuda de Aldama, 62, Alcobendas. Atendemos toda la zona norte de Madrid.
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Centro sanitario autorizado · CS16218
Qué es la fascia y por qué se trabaja
La fascia es el tejido conectivo que envuelve músculos, huesos y órganos y los conecta entre sí. No funciona como una suma de piezas sueltas: una restricción en una zona puede modificar cómo se mueve otra que está lejos. Esa es la razón de que un hombro rígido a veces se explique desde el costado o la cadera.
La inducción miofascial aplica presiones sostenidas y de baja intensidad, mantenidas durante bastante más tiempo que un masaje convencional, para dar al tejido la oportunidad de reorganizarse. No es una técnica de fuerza; es de tiempo y de escucha.
Cuándo la indicamos
- Restricciones de movilidad que no se explican por una limitación articular.
- Cicatrices y adherencias que tiran al mover.
- Dolor difuso que cambia de sitio y no encaja en un patrón muscular concreto.
- Sensación de rigidez global, sobre todo por la mañana.
- Como complemento en cuadros persistentes junto a osteopatía y ejercicio.
Cómo es una sesión
Empieza por la exploración: dónde hay restricción, hacia dónde tira el tejido y qué movimiento reproduce el síntoma. Después el fisioterapeuta mantiene la presión en esa dirección durante varios minutos por zona, esperando la respuesta del tejido. Es lenta, y esa lentitud forma parte de la técnica.
Se integra con el resto del plan de fisioterapia: lo que se gana en movilidad hay que consolidarlo moviéndose, o el tejido vuelve a su patrón previo.
Preguntas frecuentes
¿Es un masaje?
No. Un masaje trabaja el músculo con maniobras rítmicas; aquí la presión es sostenida y sin deslizamiento, buscando la respuesta del tejido conectivo.
¿Duele?
No debería. Puede aparecer una molestia sorda que va cediendo durante la propia maniobra. Al día siguiente es frecuente notar la zona algo sensible.
¿Cuántas sesiones?
Depende del tiempo que lleve la restricción. Los cambios suelen ser progresivos y se valoran cada pocas sesiones.
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