Acupuntura

Acupuntura

La Acupuntura proviene de la Medicina tradicional china, está enfocada a restaurar el bienestar físico a través de la canalización de las diferentes corrientes de energía que se encuentran en nuestro cuerpo, un sistema de flujos de energía que cuando son equilibrados, el cuerpo está saludable.

La Acupuntura consiste en poner agujas muy finas en la piel, colocadas a distintas profundidades, para estimular puntos específicos del cuerpo, con el fin de restaurar el flujo y equilibrio de energía en el interior del organismo y así devolver la salud perdida a nuestro paciente.

Los puntos de acupuntura están conectados por meridianos (canales que distribuyen la energía por el cuerpo), cada uno de los cuales se corresponde con un órgano o sistema orgánico, actuando sobre el sistema nervioso y estimulando la liberación de endorfinas (sustancias con capacidad analgésica) y la actividad de las células del sistema inmunológico.Mediante esta inserción de agujas en puntos específicos de cada meridiano se equilibra la energía trastornada en el órgano correspondiente.

Para establecer el diagnóstico en una consulta de Acupuntura se contemplan la ley de los cinco elementos, los signos de la lengua y el pulso diagnóstico, además de realizar un cuestionario al paciente para conocer mejor su estado actual.Esta teoría nos es muy útil en consulta para saber el tipo de desarmonía que tiene el usuario, y así poder adecuar el tratamiento a sus necesidades particulares.Es muy importante adecuar la dieta y el estilo de vida con las estaciones del año.

El punto de partida de la Acupuntura es el de ver el cuerpo como una unidad, relacionar todos los aspectos del ser humano y entender la enfermedad como una pérdida del estado de salud. Al ser una medicina completa en sí misma, la podemos utilizar bien como complemento o como terapia única en función del caso.


La Acupuntura está indicado para:

• Enfermedades de la piel.
• Recuperación de lesiones postraumáticas
• Rehabilitación funcional tendinomuscular y nerviosa
• Problemas de defensas, estados carenciales y depresivos.
• Trastornos digestivos
• Trastornos neurológicos y craneales (migrañas)
• Trastornos del aparato locomotor (lumbalgias, dorsalgias, cervicalgias, hernias).